Hacia un Estado Federal y Plurinacional en Chile de cara a la Constituyente

por Cristian Molina

Y llegó el día. Las urnas han hablado. Se reconfigura un nuevo escenario político en que la ciudadanía ha rechazado abiertamente los partidos políticos tradicionales. O al menos, los dos
conglomerados que llevaron la batuta política los últimos 31 años: Esto es, la llamada “transición” post dictadura 1990. Una transición que no fue nada más y nada menos que el despliegue y desarrollo completo del proyecto político-económico del Dictadura Cívico-Militar bajo su pilar fundamental, la Constitución Política de 1980.


Sin entrar a analizar todos los detalles del proceso, pasamos de inmediato a lo que nos interesa: Implementar un régimen federal, plurinacional y parlamentario en Chile. Es un momento histórico que nos permite lo que se creía imposible hasta hace muy poco: Reescribir las reglas del juego
político y la distribución del poder.


Evidentemente, cambiar de un plumazo el centralismo impuesto, enseñado y el brainwashing de dos siglos, replicado en medios, libros de historia y mitos urbanos, no es una tarea de un
día. Implica un cambio cultural profundo que nos lleva a la necesidad de pensar en una
estrategia con objetivos a corto, mediano y largo plazo.


Junto a nuestra propuesta de Estado Federal y Plurinacional, y Régimen Semi-Parlamentario, complementado
con Autonomías para los pueblos originarios, hemos viajado por el mundo analizando diferentes experiencias federales, desde autonomías como España, el federalismo extremo de
Canadá o Australia, el Federalismo en Rusia con sus múltiples sujetos federales, el modelo
alemán, y también un caso intermedio que es Austria.


Austria es formalmente una federación, pero su Constitución entrega la mayoría de las competencias legislativas al poder central. Sin embargo, cada estado elige su gobierno y funciona con amplia independencia en las decisiones ejecutivas. Esto nos plantea un símil muy interesante con el actual modelo chileno versión 2021 que nos permitirá elegir Gobernadores por primera vez, aunque bajo la mirada atenta del Delegado Presidencial que
controlará la billetera.


Necesariamente, este juego dual Gobernador vs Delegado generará roces y luchas de poder que mostrarán a las regiones los límites del regionalismo y será la oportunidad en que las regiones aprenderán el valor de tomar decisiones lejos del poder central, y querrán más.


En base a esto, podemos articular un itinerario de hitos que nos podrían llevar al federalismo,
enmarcado en el Proceso Constituyente, que nos podría permitir instalar el debate y un procedimiento de delegación del poder hacia los territorios. Al menos un 40% de los constituyentes están comprometidos en diversos grados con la descentralización, y en su
mayoría representan a auténticos ciudadanos de sus territorios.


Por lo tanto, ideamos el siguiente esquema hacia el federalismo pleno:

1) Devolver el Congreso a Santiago, al menos de forma temporal


Aunque esto pueda sonar contraproducente, en 31 años ha quedado demostrado que mover el
parlamento a Valparaíso no aportó nada a la descentralización, al contrario, sirvió para “ocultar”
a la clase política y alejarla aún más de la ciudadanía. En pleno centro de Santiago, al menos,
los políticos volverán a beber de realidad a diario y circularán por las maravillosas veredas del
barrio cívico, y volverán a convivir con su electorado. Quizás, a futuro, y una vez consumado el proyecto, veremos una nueva capital fuera de la Región Metropolitana.


2) Unir regiones contiguas hasta llegar a las macrozonas


No es viable sostener un estado federal con la atomización actual de las regiones, que impide
cualquier proyecto de generar las condiciones de autonomía fiscal hacia una futura federación.
No hay contrapeso con el poder político-económico de la actual capital.


Regiones más grandes nos permiten contar con el capital humano y los  recursos naturales para generar
iniciativas de desarrollo reales en que participen los habitantes de cada territorio, con menor tutela de los planificadores capitalinos. Nos permitiría generar liderazgos reales en regiones y dialéctica política real entre los diferentes intereses en juego, pero a escala local. Del mismo modo, Santiago podrá aprender a concentrarse en sus propios problemas sin utilizar los
recursos del Estado Nacional para ello.


3) Estado Federal y Plurinacional


Nuestra propuesta incluye un procedimiento para transformar los territorios en Estados
Federados, dependiendo de su evolución política y la capacidad de auto-organización. El
traspaso de funciones desde el Estado Central hacia los Estados Federados también debe ser paulatino, del mismo modo que la asignación de recursos y la capacidad de conseguir financiamiento vía tributos o iniciativas económicas.


La propuesta indica que la gran mayoría de las funciones de gestión recaerían en los Estados Federados, dejando al Gobierno Central encargado de los temas nacionales (Defensa,
Relaciones Exteriores, Estándares sanitarios, educativos, etc) más la asignación y redistribución de recursos con el fin de equilibrar financiera y económicamente al país completo
(Ya sea por transferencias directas o inversiones en infraestructura).

https://republicafederaldechile.blog/2018/10/04/proyecto-de-constitucion-federal/

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