Propuesta de organización democrática del Sur Mapuche

Por Francisco Urzúa, Abogado.

El estado de Sur Mapuche, es uno de los nueve estados federados de nuestra propuesta de nueva Constitución Federal para Chile. Corresponde a la unión de las siguientes provincias: Arauco, Malleco, Cautín y Valdivia. A continuación se presenta una propuesta de organización democrática al interior del Estado Federado.

Volcan Villarica
Sobre lo que llaman democracia y la infraestructura del poder.

Chile es una República Democrática. Bonita fórmula con que la Constitución llena su cuarto artículo ¿No conforta a cualquier Occidental?; ¿Exactamente qué quiere decir la fórmula? ¡Nada!, bastará decir que data desde el texto original, aprobada por Decreto-Ley e incluso se ha permitido bajo su vigencia tener a alcaldes designados a placer desde Santiago y por orden del Presidente de la República.

El sistema –pretendido– democrático con que nos gobiernan ¿No se hace evidente la contradicción?, la democracia supone el gobierno ejercido por el pueblo, debe ser éste quien mande y no elegir a quienes lo manden como hoy sucede; esto fue así en la Atenas del Siglo V, luego vino el Imperio Romano y las ideas de Soberanía del pueblo recién resurgen bajo blasón burgués contra el Antiguo Régimen, hablamos de la Revolución Francesa. Luego, se vieron los revolucionarios frente a un problema pragmático, tan peligroso es el gobierno unipersonal, como el desgobierno que pudiera generar el tener que someter a deliberación popular cualquier decisión. Ante esta encrucijada se erige una nueva forma de ejercer la Soberanía Popular; la representación. El Soberano –que es el pueblo– elige a un grupo más o menos extenso de representantes, en quienes se delega la capacidad de decisión y la voluntad de éstos, será, por vía de ficción jurídica, la voluntad de todos.

Desde las estadísticas sabemos que existen dos tipos de muestra, la representativa y la sesgada, siendo representativa aquella que es aleatoria, por elección azarosa, que tiende a ser tan heterogénea como la masa representada y sesgada es aquella donde el muestreo representa a un grupo particular que tiende a ser homogénea; veamos entonces, cuántos parlamentarios de los hoy en ejercicio se distinguen por su heterogeneidad ¿Serán dos o tres?

Nuestros pseudo-representantes carecen de representatividad, no comparten con sus pretendidos representados más que un papelito con una línea cada cuatro u ocho años; no pertenecen al mismo gremio, no viven donde mismo ¿Cómo podrán entonces responder a los mismos intereses? ¿Es el representante un adivino cuya bola de cristal son los votos en que telepáticamente los representados le transfieren superpoderes a su representante? Evidentemente no.

La propuesta corporativista clásica.

Los orígenes de la doctrina corporativista se remontan a la baja edad media y, su origen lejos de los centros de erudición, fue en la práctica, los gremios de artesanos y mercaderes terminaron finalmente por tener representación y poder político en los municipios donde ejercían su labor.

Con una fuerte influencia de la Doctrina Social de la Iglesia en lo orgánico, con profesión integracionista de los cuerpos sociales. Sin embargo presenta un pequeño problema; no es ni la política ni la labor legislativa la de los cuerpos sociales, sino la propia labor gremial y se tendería al asamblearismo del que se habló algunos párrafos atrás, tan pernicioso como el gobierno unipersonal y dictatorial.

Propuesta postclásica.

La doctrina clásica se ha mantenido más o menos incólume desde la Edad Media, pasando –en el caso hispano– por los Austrias, perdiendo protagonismo no por falta de organización, sino por el absolutismo borbón y finalmente diluida y olvidada tras el triunfo de las revoluciones que acabaron por establecer regímenes republicanos en la América hispana.; aunque no contradictorio con el ideal republicano, el corporativismo estaba fuera de la moda afrancesada; finalmente el ideal atomizador liberal se impone con el sufragio universal a ultranza y, con ello, la imposibilidad de ejercicio de derechos políticos sino a través de un voto–cheque en blanco. A nivel comunal y más por mero formalismo y deferencia que por consideración política, se suele invitar a representantes de gremios a actos políticos o culturales.

Ahora bien ¿Cómo podemos actualizar el pensamiento corporativista a los nuevos tiempos?¿Cómo lo conciliamos con la República o con el sufragio universal?¿Cómo superamos el problema fáctico que supone achacar a los gremios la labor política y hasta legislativa?

Partiremos de la base de que la república no es contradictoria con una idea de vertebración «desde abajo» del poder, el problema es el sufragio universal y la imposibilidad de cargar en los gremios la total labor política y legislativa y proponemos solucionarlo de la siguiente forma:

A nivel comunal: Mediante elecciones libres y con sufragio universal elegir un número determinado de Consejeros y un Alcalde; serán quienes tendrán sobre sus espaldas la labor de gobierno y administración ordinaria. Si éstos lo estiman conveniente o, si los propios cuerpos sociales lo requieren, convocarse dentro de un plazo breve a un cabildo en que los gremios concurran a ejercer sus derechos políticos y, de no lograrse acuerdo, barajar la posibilidad de un cabildo abierto o someter a referéndum la decisión.

A nivel estatal:

En lo legislativo: De forma similar a la municipal, se propone un congreso bicameral, siendo una cámara de orden político, de elección directa y bajo sufragio universal y, por otro, una cámara constituida sobre la base de la representación gremial y diputaciones de un determinado grupo de municipios y siempre éstos reservándose el poder de revocar el poder conferido al diputado. Podrán, asimismo, los municipios ejercer facultades revocatorias sobre la cámara política, la que deberá refrendarse mediante elección popular y como cuerpo, sin respecto de determinado parlamentario, de ser revocado el mandato, deberán convocarse nuevamente elecciones legislativas.

En lo gubernativo: El gobierno tiene por misión encausar el destino estatal, a mayor jerarquía, mayor responsabilidad, deberá ser el fiel ejecutor de los anhelos estatales representados; para esto, los municipios, a solicitud del propio Gobernador o, motu propio, podrán revocar o reafirmar el mandato gubernativo.

A líneas generales es esta u otra forma similar de Estado la que creo es más idónea para respetar los ideales de representación que debe tener un gobierno y sistema político en general, respetando siempre el derecho a gobernar de las mayorías, el respeto por las minorías perdidosas y, como sostiene el profesor Zaffaroni, el derecho de la mayoría a cambiar de opinión.

Link: https://goo.gl/KrRpra

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