El proyecto social en Las Condes que reactivó el debate sobre segregación en Santiago

Por Oriana Fernández y Rodrigo González

El anuncio de Lavín cruzó los temas de integración y la manera en que se ha definido históricamente la ubicación de las viviendas sociales en Santiago. Hoy, en Las Condes, mil personas esperan una solución habitacional.

En distintos sectores de Santiago, como en Lo Barnechea, vecinos se enfrentan al debate de la integración social.

El anuncio de la construcción de un edificio de departamentos sociales por parte de la Municipalidad de Las Condes dejó al descubierto que los altos niveles de segregación en Santiago persisten: cientos de vecinos se oponen al proyecto, por lo que han iniciado un movimiento en rechazo a que la iniciativa se ubique en la comuna, específicamente a una cuadra de la Rotonda Atenas.

Los alcaldes y expertos en urbanismo afirman que esta situación muestra que hay casas, colegios, clínicas y plazas de primera y segunda clase, lo que se ha replicado hace décadas en Santiago, generando barrios marcados para los diferentes grupos socioeconómicos. “Puede llegar gente de La Pintana”, dijo un residente esta semana sobre el futuro edificio de 15 pisos y 85 departamentos, con temor a vecinos que provengan de comunas populares.

La falta de integración en la urbe, señalan los académicos, nació con las políticas habitaciones del régimen militar, cuando se intentó superar dicho déficit y se favoreció la construcción masiva de casas y blocks en zonas alejadas del centro. “Esas personas fueron expulsadas a la periferia, a conjuntos habitacionales. Se las sacó del centro”, sostiene Felipe Link, sociólogo y subdirector del Instituto de Estudios Urbanos de la U. Católica. Luego, añade, los primeros gobiernos democráticos profundizaron el modelo de entrega de subsidios en los bordes de la ciudad: se debían levantar poblaciones para superar la carencia de casas y, a la vez, esto generaría la participación del sector privado.

El académico añade que la creación de proyectos habitacionales homogéneos hacen “reproducir privilegios, formas de vida y desigualdades. Las personas se ven amenazadas en sus prácticas”. Esto lleva a que, por ejemplo, los vecinos de ciertos sectores asistan a las mismas escuelas de calidad, clínicas con buena atención o espacios públicos de mejor estándar para reunirse.

MIL POSTULANTES

Recogiendo esa visión, el alcalde Joaquín Lavín presentará esta semana su proyecto de viviendas en la Rotonda Atenas en el concejo local. “No están definidos los requisitos aún, sino que serán discutidos con los concejales”, dice. Pero ya se conoce que las personas postulantes deberán tener un subsidio y 10 años de residencia en la comuna. “Las personas deben convivir en los mismos lugares”, sostiene el jefe comunal. Añade que hay 1.000 personas que están postulando a una vivienda de este tipo en la comuna. Quinientas de ellas ya tienen un subsidio del Fondo Solidario y la otra posee una ayuda para sectores emergentes. Gastón Vega, arquitecto de la Comisión de Patrimonio del Colegio de Arquitectos, dice que quien debe hacerse cargo de estos proyectos es el Estado. “Significa mucha inversión que se hace cargo de bolsones de pobreza donde no hay hospitales, ni universidades, ni buen transporte. Está muy bien que las municipalidades tengan estas iniciativas en sus planes reguladores, pero lo que se necesita es un plan maestro del Estado”. Sostiene que “no es nada nuevo lo que digo. Lo hacíamos hace mucho tiempo en Chile y ahí están las villas Frei, Olímpica o la misma San Luis, que estaba en Las Condes y donde había parques y viviendas de calidad. Y eso fue hace 50 años, con un ingreso per cápita menor”. Ante este escenario, el Ministerio de Vivienda ha impulsado iniciativas de integración, con inmuebles de distintos precios.

El ministro de Vivienda, Cristián Monckeberg, admite la realidad descrita en la ciudad: “Santiago o las grandes capitales regionales son muy segregadas. ¿Cómo derribamos ese muro? A través de la vivienda y de la integración de familias que hace 20 o 30 años les era completamente impensado vivir en comunas distintas a las que nacieron. Ellos hoy pueden aspirar a vivir en lugares centrales y, al mismo tiempo, producir la necesaria integración del entramado social”. Para ello, señala que existe un plan de integración que contempla la construcción de 20 mil inmuebles este año, con un presupuesto de $ 311 mil millones en subsidios, a lo que se suman el ahorro de las familias y créditos. Cuenta que ya se hizo el llamado a las postulaciones. “Serán barrios bien localizados, cercanos a centros educacionales, de salud y con un buen transporte”, dice.

Iván Poduje, urbanista y socio de la Oficina Atisba, explica que “estamos mal respecto de la Organización de Países para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde), pero mucho mejor que el resto de Latinoamérica”. Así, dice que un factor que incide en una mejora sostenida en los barrios es que “todos tienen acceso a servicios básicos, lo que, definitivamente, no ocurre en otros países”. Añade que en Europa también existe esta realidad, pero se han hecho inversiones en la periferia para vivienda social, buena conectividad, comercio y servicios. Agrega que cuando se emplazan conjuntos mixtos con hogares de diversos ingresos “no se vive en un gueto con ambientes cerrados donde se reproducen situaciones indeseables, como puede ser la delincuencia”. Cita el caso de Bajos de Mena, en Puente Alto, donde se construyeron casas lejanas al centro, de mala materialidad, sin parques, lo que genera que no haya movilidad social.

LAVIN RECIBE APOYO POLÍTICO

La propuesta del alcalde de Las Condes encontró respaldo en ediles y parlamentarios de todos los sectores.

“Me parece una medida no solo justa, sino que, además, muy valiente, y creo que hay que perseverar en ella”, sostuvo el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC).

Su par de Independencia, Gonzalo Durán (PS), apuntó en esa línea. “Muy buena la iniciativa del alcalde. Debemos generar comunas más inclusivas”, dijo.

En Chile Vamos, en tanto, Lavín recibió el respaldo de diputados de RN y de la UDI. “Las personas que estarían en estas viviendas sociales no muerden, no son marcianos”, aseguró el gremialista Jaime Bellolio.

Enlace: http://alturl.com/h9744

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